Destrucción.
Destruir: Verbo transitivo. Deshacer o reducir a trozos pequeños una cosa o material.
Destruyes todo lo que tocas, y ese todo quiero ser yo. También quiero destruirte, aniquilarte, dejarte en pie por unos segundos y después soplarte para que te desvanezcas. Te lo dije con unos tequilas encima y aunque me cueste un poco menos que ayer admitirlo, eso me sigue dando vueltas la cabeza. Mira en el traje de mojigata en el que estoy metida, honestamente no sé de donde salió este problema, no sé de donde surge el mal; sin embargo se que lo reprimo y por una parte está bien porque me ahorra muchos problemas, aunque a veces lo escucho como un ligero susurro en mi hombro derecho. Cual diablillo en pleno apogeo, frotándose las palmas de las manos al tentar a un santo.
Así es como de repente me vi en una relación idealizada, romántica, platónica, intempestiva, salvaje, llena del placer de hacerte sentir como si una bala atravesara tu pecho. Ese sentimiento de estrujarte hasta sacar de ti toda la energía, tomarte fuerte y no dejarte respirar. Y también, dejar que hicieras lo mismo conmigo, dejarte manipularme, dejarte tomar de mi todo lo disponible y desecharlo. Así se completaría el tiempo de una llama arrasadora que se lleva todo a su paso y al final, exhausta, sin oxígeno, tiende a la decadencia, a la extinción.
Después de todo, nuestra humanidad, nuestros pasados nos han predispuesto a ello. A tomar lo que queramos cuando queramos, y en el transcurso, perdernos. Ser burlado o burlar a los demás es un volado para el que no estamos listos porque siempre queremos ganar. Por lo menos, tu más que yo y eso no lo puedes negar. Viendo el problema fríamente, sabes que siempre perdería todo y por eso contuviste tus imperiosas ganas de soplarme en la cara para desvanecerme. Aunque, de a poco sacabas esa personalidad rabiosa e indolente que te caracteriza y que en nuestros últimos días me dañaron más.
Sabemos que no soy una santa, pero en el papel de víctima que decidí tomar me sentí profundamente usada y herida (por eso es que estoy escribiendo de vuelta). Y lo peor de todo, tonta. ¿Cómo yo, voy a dejar que me usen?. ¿Cómo yo voy a permitirme sentir mal por que me ignore este bato?. ¿Cómo voy a dejar que me chantajeen a su antojo?.
Weeey, tus papás lo hacían, tus ex lo hacían. Este bato también lo va a hacer, porque al parecer tienes un letrero en la frente que dice: Disponible para usar emocionalmente.
Y hasta hace no muchos meses de pensamientos recurrentes veo lo que te permití hacer. Lo poco que yo hice y las torpezas que cometí. El poder que te di en esa relación sado-masoquista que tanto nos gustaba.
Me miro y me da asco saber que yo fui la sierva débil y que nunca retomé el control, el poder. El día que me tomé fuerte del cuello y mandé ese mensaje desabrido de buena suerte en todo los que te propongas, enterré ese deseo de seguir viviendo así, con esa dependencia loca que siempre fue estéril. tu me dabas migajas y te vanagloriabas de ser una mente superior, y yo ya empezaba a aburrirme en sobremanera sin embargo quería que no fuera así. Yo quería decir que si a todo, pero mi cerebro ya no estaba tan seguro. Siempre me han chocado los mamones, los fanfarrones, y ¿qué crees?, me di cuenta que eras uno. El teatro que mi mente creó para ti se desplomó como un edificio corroído por la humedad. Lo que decantó en ese día, en el que a todas luces ya no me permitiría más de ti.
Como entes de este planeta, seguiremos o no, caminando en las calles, en los campos, navegando en los mares o surcando los cielos. Pero no juntos, ya no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario