Primer encuentro.
Ya sé, ya sé, esto suele ser tortuoso cuando lo escribo, pero, es parte de reconocer, de identificar la raíz del mal, ¿sabes?.
Puede ser preocupante que siempre sea atraída de una u otra manera a personalidades narcisistas como tú.
Tú.
Siempre tú, y al final siempre se trató de ti.
El sujeto de la capucha en la cabeza, no sé si te lo inventabas en el momento o siempre te has inventado para todos los aspectos de tu vida, un personaje. Tal vez si, ya que te gustaba por diversión crear mentiras sobre tu vida, sobre tu nombre, sobre tus aventuras. Fueron tantas mentiras que hasta hoy no sé que fue real y que una farsa.
Regresando a ese día, vi un chico depresivo y taciturno que, siempre evadía el gentío y a veces, reía a carcajadas en la habitación llena de maquinas viejas y sustancias químicas. Ni siquiera te había notado antes, no sabía que existías, no sabía que el futuro sería como un choque automovilístico de mediano impacto (porque sigo viva). Pero te vi y mi mente vaga, no conectó con mi razón, no preguntó si sería bueno hablarte o no, la boca simplemente habló y salió el comentario sarcástico: Oye, que depresivo te ves en el entrenamiento, ¿no crees?. Respondiste nervioso, tratando de retomar el control, haciendo una voz más grave y emulando misterio: tu crees eso?, yo no creo que sea un chico triste. Y surgió una conversación sobre la canción más triste del mundo.
No tomé mucha importancia, pero ¡ey!, alguien que toma el sarcasmo con humor es de mi equipo. Estoy lista para entablar una conversación, dialogar de cosas arbitrarias graciosas, hacer referencia a la cultura pop, under y gothic del momento, descargar, vomitar todos esos pensamientos absurdos y evocar el pasado adolescente que me marcó. ¿A poco tu no?, hablando de libros al por mayor, de lo retorcido que está tu cerebro y la necesidad de apego emocional aunque no quieras aceptarlo.
De ahí te encargaste de soltar lo que tu yo interior te permitía, ideas, opiniones... Pero aún no me sentía atraída de una manera importante. A veces venías a mi mente como alguien agradable con quien platicar y no más. Podría mentir, pero en esta ocasión no será. Chico misterioso, hetéreo, taciturno, en pocas palabras el muchacho de los ojos tristes. Que buen papel armaste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario