Hoy te busqué, con esta curiosidad cíclica por ti, en la red.
Te busqué, para tener una imagen más reciente de tu rostro, tu cara. Sabes, te recuerdo alegre, nervioso, anarquista, ansioso de mostrar todo eso que traías dentro, ansioso de que un símil a ti te correspondiera, tal vez pude ser yo, tal vez en algún punto chocamos como dos puntos de una recta que inflexiona y no se vuelve a tocar.
No encontré mucho hasta que el perverso F me dejó ver algunas de tus interacciones con otros usuarios, y ahí estaba, una hoja de papel que aunque delicada, puede cortar profundo: un mensaje de una de tus amigas hacia ti, un mensaje de tristeza y de adiós. Ya no estás, puedo leer en el mensaje, ya te fuiste dejando en ella un hueco impresionante, te recuerdan como un buen amigo y yo, yo te recuerdo como un gran bailarín, un apasionado en la salsa. Y viniste a mi mente cuando te conocí, cuando te seduje y te llevé conmigo, te prometí cosas, te quise, te pensé como un amor tierno, te platiqué de todo lo mío y tu me platicaste de ti. Me trataste de enseñar a manejar y te burlabas de mi por ser arrebatada en el volante, me llevaste a esa fiesta en donde bailamos y nos reímos de la gente que nos veía. Compartí poco y mucho contigo, me diste entrada a tu mundo interior y pude ver que te aferrabas a los miedos nocturnos, un adolescente en cuerpo de hombre.
Recuerdo el dibujo que te hice y la historia que prometiste que escribirías, las cartas en clave que usamos y cuando nació tu hijo al cual le pusiste mi nombre.
Te recuerdo con cariño y esta noticia aunque tardía, me hace añicos el corazón.
Quiero despedirme de ti esta tarde lluviosa, quiero mirar al cielo y verte en el, repetir en mi cabeza hasta cansarme, hasta dormirme, ese baile, esa locura de salir corriendo del gran salón, perdernos entre los pasillos y besarnos, sin importar nada más, como dos adolescentes.
Hasta siempre Emisario, ya estás con el gran soñador, un beso hasta otra dimensión!.
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