Te voy a visitar todas la noches, a hurtadillas, reptando tal vez.
Quiero caminar descalza sobre tus ojos, que tu iris se deslumbre de tanto llorar.
Quiero mirarte a la cara complacido.
Quiero que me pidas más, que supliques porque no termine este momento.
Te quiero ver derretido entre mis dedos, escurriendo por mi pecho.
Te quiero tener de rodillas, enjaulado, enclaustrado.
Quiero verte boca bajo, sin clemencia ni pudor.
Te quiero desnudo y vestido y dormido y despierto.
Quiero morderte la mano, como el perro al que le dan de comer y cuidan con cariño.
Quiero fumarte envuelto en papel seda, ardiendo, consumiéndote.
Te quiero ver libre, y ver como regresas por las cadenas invisibles.
Quiero tus muslos, tu pecho, tus brazos. tus medios y tus extremos.
Quiero verte feliz, en otro planeta, que explores cual astronauta.
Podría devorarte todo, sin entremés, sin postre, sin propina.
Te pienso como ese lienzo en blanco dispuesto a recibir un trazo, una pincelada.
¿Soy mala?. ¿Soy buena?. Cariño, los tintes medios siempre han existido. hoy puedo ser lo que quieras. Te puedo poner hielo o fuego, te puedo curar o rasgar si quiero.
Verte provisto y desprovisto de cordura, bajarte al infierno o subirte al cielo.
No puedo conocer el futuro y no quiero ver el pasado, te quiero entero o en pedazos. Suave, tierno, dulce, hastiado de tanto, voluble. Todo sea por el tiempo indomable.
Lame mi mano y mi muñeca, toma mi cara, estrújala, mira mis ojos y prométeme todo, recuéstate y suda, contempla el abismo del cuarto y la soledad de la negrura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario